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Mujeres en peligro andando solas; secuestradores fingen ser sus ‘novios’ para raptarlas en la vía pública…

A finales de agosto y principios de septiembre, mujeres de la Ciudad de México han denunciado historias de completo horror al ser víctimas de secuestros frustrados en los que, por si el trauma de casi ser raptadas no es suficiente, los relatos coinciden en una característica: sus agresores fingen tener una relación con ellas y estar en medio de una “pelea de pareja”. De esta forma intentan tomarlas a la fuerza aunque griten o lloren, ya que “no hay de qué alarmarse, pues la mujer solo está haciendo un drama”.

El blog mexicano @PlumasAtómicas compartió la crónica de tres casos de mujeres en los que hay un modo similar de obrar, así como cercanía en el área donde ocurrieron los hechos, al sur de la CDMX. Después de que la nota se compartiera en Twitter, surgieron más casos en los que se develó el horror de haber pasado por lo mismo, incluso en otros estados del país. Si una persona ruega por tu ayuda, por favor no la ignores, podría ser la historia de cualquiera de estas tres mujeres.

Un hombre la interceptó en un centro comercial

El 30 de agosto, en el Centro Santa Fe, al poniente de la CDMX, una mujer llamada Diana relató cómo al salir de una tienda de ropa un hombre, alto y bien vestido, comenzó a hablarle como si la conociera e intentó llevársela a la fuerza:

Me zafé y entonces me abrazó y me cargó mientras yo gritaba histéricamente que me soltara, y pataleaba y le pegaba, mientras veía que toda la gente nos miraba y no hacía nada, pues el tipo actuaba como si me conociera.

Un policía de seguridad de la plaza se acercó y adivinen a qué… se acercó a él a preguntarle: ‘¿todo bien, caballero?’, aun cuando yo gritaba que no lo conocía. El tipo dijo: ‘lo siento mucho, es mi pareja y está molesta haciendo un drama, pero ya salimos para que no haya más problema, no se preocupe’.

El desconocido fue capaz de llevar a la chica hasta el estacionamiento, pero ella cruzó su mirada con un par de jóvenes y, al borde de las lágrimas, les pidió auxilio desesperadamente:

Me preguntaron si todo estaba bien y casi llorando les dije que no lo conocía, que me ayudaran, así que comenzaron a discutir con el tipo mientras él contestaba tranquilo: ‘lo siento mucho, ella es mi pareja, solo que está molesta, ya saben cómo son, pero es asunto de dos’, a lo que uno de ellos contestó que aunque fuera su pareja si no quería irme con él no tenía por qué obligarme. Llegamos al punto en el que los chicos y tres jóvenes más que se acercaron, me jalaron del tipo hasta separarnos.

El hombre dijo con toda la tranquilidad del mundo: ‘está bien, si eso deseas vete, mañana que se te pase el coraje te llamo y platicamos tranquilamente. Cuídate’. Les conté todo a los chicos, les dije que no lo conocía, que me interceptó afuera de la tienda. Me dijeron: ‘está bien, entonces vayámonos porque te está esperando’. El tipo desde afuera fumaba un cigarro y tenían una mano en el bolsillo, mientras nos miraba. Me metí, me acompañaron un rato, me hicieron preguntas, se aseguraron de que estuviera a salvo y se fueron.

La chica pudo regresar a su trabajo y está sana y salva, pero antes de cualquier otra cosa quiso compartir su experiencia para prevenir a más mujeres:

1) Quienes me conocen saben que no soy una mujer dejada ni indefensa, casi siempre reacciono con violencia y no fue la excepción, simplemente me superaba en estatura, peso y fuerza.

2) Es un profesional, actuó todo el tiempo con naturalidad y tranquilidad, se veía decente y sabía qué decir y cómo manejar la situación.

3 ) La indiferencia de la gente ante la situación es lo más alarmante de todo: era un lugar público y a una hora concurrida.

Por suerte, dos personas cuestionaron todo alrededor de la escena y siguieron su sentido común: la chica no quería ir con ese hombre. Aunque fuese su pareja, ella demostraba desesperación y angustia, y eso debía ser suficiente para que alguien le ayudara, como lo hizo el par de chicos en el estacionamiento.

En fechas recientes el número de casos con el mismo modus operandi se ha multiplicado y los relatos son de una completa historia de horror. El más reciente, el 10 de septiembre, en las afueras del Metro Constitución, en la delegación Iztapalapa de la Ciudad de México, una chica de nombre Karina vivió la misma pesadilla al ser interceptada por un hombre que intentó subirla a su vehículo:

Eran las 8:15 y buscaba un taxi pues tenía un dolor de cabeza y quería llegar pronto a mi casa. Estaba en la calzada Ermita Iztapalapa cuando una camioneta se acercó y el conductor se ofreció a llevarme. Se bajó un tipo de aproximadamente 25 años y 1.75 de estatura, complexión delgada, tez morena y bien vestido. Me hablaba como si fuera su pareja y me insistía que me subiera a la camioneta.

Hizo parecer que era una pelea de pareja. Varios transeúntes se detuvieron a mirar pero ninguno hizo algo por ayudarme. Toda la gente pasaba y tomaba la situación como algo normal, me ignoraban o simplemente lo tomaban con morbo. Me zafé porque se acercó un policía, pero no fue gracias a él: quería que el tipo moviera el coche pues estaba en un lugar prohibido. Eso sí, de lo demás me advirtió que no era su labor ‘resolver problemas de novios’ y que ‘cuando hay pleitos todas desconocen a su pareja’.

El tercer caso le sucedió a Jooss, mientras transbordaba en la estación Taxqueña del metro, al sur de la CDMX, rumbo al tren ligero. Un desconocido llegó por detrás y le ordenó que caminara mientras le hablaba como si estuvieran teniendo una pelea de pareja:

Me metió a los andenes del tren ligero y empezó a hablar en voz alta, diciéndome: ‘ya no te enojes, mi amor, deja de hacer berrinches’. Una señora que venía a mi lado trataba de verme la cara, pero él hizo presión en mi cuello para que mantuviera la cabeza abajo. Cuando él me jaló empecé a decir que no lo conocía, que me soltara y empecé a gritar. La señora me jaló hacia ella y él se bajó dos estaciones después. Le dije al policía que él me venía siguiendo desde no sé dónde y en Taxqueña empezó todo.

Los tres intentos de secuestro ocurrieron en las zonas sur, poniente, centro y oriente de la Ciudad de México. Coinciden en fechas de incidencia y modus operandi: los hombres fingen tener una relación con la víctima, seguros de que las personas alrededor no intervendrán porque “son asuntos de pareja”.

Para la crónica de Plumas Atómicas, la psicóloga Liliana Herrera comentó sobre la tercia de casos que la oscura idea de operar así deja en evidencia las estrategias de poder y la normalización del maltrato a las mujeres:

Es una escena de poder en la que el hombre aparenta ser una persona ‘racional’ y ‘en control’. Los testigos, también llamados ‘espectadores pasivos’, no actúan porque se normaliza la creencia de que los pleitos de pareja ‘son cosa de dos’ y ‘no hay que meterse, que lo arreglen ellos’. Se tiende a imaginar situaciones ficticias como: ‘seguramente ella miente y dice que no lo conoce para alearse’.

Las historias de intento de secuestro bajo la misma táctica, tan bien planeada y sin escrúpulos, se ha repetido no solo en el centro del país sino también en otras ciudades de la república. Busca empatía y solidaridad en tu juicio ante cualquiera de estas escenas, podría ser una historia que sí se cuente gracias a que nadie pasó de largo y ayudó.

Fuente: Ok Chicas

Créditos: plumasatomicas.com

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