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Razones por las que algunas mujeres odiamos el Mundial…

La corrupción, los problemas cotidianos, las inundaciones, la contaminación, el aumento de gasolina, las elecciones… nada importa más que 32 países congregados en Rusia para disputarse la tan anhelada Copa del Mundo.

¿Estás esperando estas fechas para quedarte en casa viendo todos los partidos que se disputarán los equipos mundialistas?

Quizá parezca risible decir que a las mujeres nos molesta un partido, muchos pensarán que es el cliché más viejo, pero la verdad es que, en cierta medida, sí nos molesta… y no sólo a las mujeres sino a todos nosotros que no somos fanáticos del futbol y que necesitamos más en la vida que sólo hablar de eliminatorias, partidos y penales.

El futbol es, probablemente, el mejor pretexto para que los amigos se reúnan alrededor de una pantalla a ver cómo veinte tipos se disputan el control de un balón y con destreza intentan meterlo en una red custodiada por ese portero que puede ganar toda la gloria en un partido y perder su credibilidad al siguiente.

El Mundial es completamente distinto a cualquier juego de eliminatoria; además de que los aficionados se reúnen para celebrar el triunfo de una selección, se celebra también el orgullo nacional y a la par, aparece más que nunca el chauvinismo y esos rastros de xenofobia que queremos ocultar en cualquier otra época del año. Todos aquellos que hace mucho no escuchaban el himno, son capaces de emocionarse con las primeras estrofas y quienes nunca se habían interesado en saber qué era una “posición adelantada” o conocer cuándo el arbitro podía otorgar un “tiro libre”, comienzan a preguntar y cuestionar para entender, aunque sea un poco, de lo que ocurre con su selección.

Pero entre todo el interés público mundial y nacional, estamos aquellos que simplemente continuamos con nuestra vida… difícil cuando los medios de información sólo hablan de eso, cuando nuestras parejas prefieren quedarse en casa antes de hacer cualquier actividad puesto que no pueden perderse ni un segundo de ese partido de Irán vs Marruecos; difícil cuando las horas en la comida se convierten en narraciones a todo volumen y las transmisiones de los partidos inundan horas de noticiarios, de películas o simplemente de esa serie que anhelamos semana tras semana.

Aunque ahora Internet permite que exista diversidad de contenido… ¿por qué no podemos pensar en otra cosa que no sea el partido siguiente?

¿Cuándo la selección se convierte en ícono de heroísmo y divinidad? De pronto los once seleccionados son ídolos de multitudes que seguimos en redes sociales, a los que veneramos en cada partido y en los que se pone la fe de una nación para ser ellos quienes nos salven de la mediocridad, misma que creemos menguar con el tan anhelado pase a cuartos de final.

Quizá no odiemos el Mundial y hasta nos sintamos un poco “culpables” de ser haters que no pueden ver el lado positivo de celebrar todos juntos o esperar la victoria del equipo ganador, pero odiamos a los aficionados. A aquellos que no pueden pensar en otra cosa más que ver un partido irrelevante para después comentarlo, incluso aunque el juego quede en ceros, porque, en México al menos, el Mundial se convierte en la cortina de humo más grande (sin intención de serlo).

La gente suspende su vida cotidiana todo un mes porque se juega el Mundial.

Y así como lo dice la película Días de gracia, «el Mundial del futbol es un tiempo santo donde todo vale, el mundo entra en un vértigo paralizante donde la suerte de unos, de todos, de alguna u otra forma depende de un balón. De una decisión depende tu destino; un movimiento en falso, una mirada perdida y se acabó…. después de todo, vivir en México es jugártela día con día, a veces ganas y la cuentas, a veces no.

Fuente: Cultura Colectiva

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